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Archive for 14/06/10

Casi siempre al hablar de cerveza irlandesa sale el nombre Guinness, pues bien, yo hoy os voy a hablar de la “protestante” BEAMISH, que en ocasiones en mi opinión es más acertada que una Guinness , debido entre otras cosas a su menor pesadez…vamos que es algo más suave.

Su fundación data del 1792,  por parte de dos cerveceros que añoraban el viejo sabor y espíritu de las “irish beer”. De esta manera, se decidieron a comprar y restaurar una vieja planta cervecera. Se dice que fue la primera fábrica en funcionar en toda Irlanda. Su ubicación se encuentra en la bella ciudad de Cork, más concretamente en el casco medio de ella, al sur de ésta.

La cerveza Beamish siempre fue concebida como una cerveza hecha por y para protestantes, en contrastes con su vecinas católicas, Murphy y Guinness.
La época dorada de esta cervecera fue entorno al 1.805, cuando se hizo con el “control” casi total de la cerveza que se bebía en Irlanda, Escocia, y parte del norte de Inglaterra. Como dato, se dice que llegó a fabricar 100.000 barriles al año, contrastando con los excasos 12.000 que fabricaron en el 1.792.
El año 1.900 llegó la venta de la cervecera al estado, cambiando pues, de privada a pública.
Tras la dura época pública (en la cual se perdió parte de su gran popularidad ganada) , la cervecera fue de nuevo a parar a manos privadas, esta vez, a manos del consorcio canadiense “Carling-O’Keefe”. No duró mucho en manos extranjera, ya que una nueva estrategia financiera hizo caer de nuevo la marca Beamish (junto al resto de Carling) en manos de un grupo de audaces empresarios irlandeses, allá por el 1.987.
Hoy día dirigen esta empresa un grupo mixto de empresarios Irlandeses, Escoceses, y en minoría, Ingleses (mas concretamente de la ciudad de Newcastle).
Así pues, tras esta larga y tediosa parrafada, paso a la acción cervecera. La marca Beamish produce dos tipos distinto de cerveza, roja y negra. Las cervezas negras no tienen gran graduación alcohólica, siendo especialmente nutritivas. “Un litro de cerveza negra es tanto como una comida”, dijo el escritor noruego Knut Pedersen, y hábilmente no se confundió. El tono oscuro que posee se lo debemos principalmente a su fermentación, y en parte, al tipo de malta utilizada en su elaboración.
De esta manera, tenemos una cerveza muy equilibrada, nos recuerda por partes a campo y ambiguamente, a ciudad, a vieja tasca irlandesa con alegres cerveceros bailando al son de una casi hipnótica música proveniente de quien sabe que música irlandés.
Su aroma es suave, casi sutil, recuerda mucho a chocolate y a café.
El sabor es ácido, pero sin ser arrogante, sostiene siempre su talante de cerveza irlandesa, se deja beber muy bien. Quizás, el sabor que más resalta es el de a madera con malta, si amigos, una explicación algo mediocres, pero no podría definir su sabor.
La crema (este tipo de cerveza no tiene espuma, crea crema) es muy densa, dejándonos en un mar de malta brevemente amenizado con el sabor amargo del lúpulo.La otra cerveza.
Hoy en día por desgracia la Beamish se suele ver cada vez menos, y se reduce a la zona de Cork, y creo que en partes de Inglaterra,en el estado español está desapareciendo de los grifos.

Recientemente ha sido adquirida por parte de Heineken y Carlsberg, lo que en mi opinión personal es un mal síntoma, aunque como todo, si respetan su sabor y le inyectan publicidad y dinero, la cosa puede revertir en positivo…veremos.
De momento su página web está en construcción (pinchar aquí)
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