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Desde lainformación; La supermodelo británica sigue siendo, a sus 42 años, una de las figuras más representativas del mundo de la moda y, para demostrar que su privilegiada posición responde a años de duro esfuerzo y sacrificio, no ha dudado en revelar que el secreto de su saludable cabello responde a un extraño ritual de belleza: aplicar sobre su pelo una mezcla de huevo crudo, cerveza Guinness y detergente para lavar los platos.

“Uno de mis trucos para cuidar mi pelo consiste en lavármelo con frecuencia utilizando huevo crudo, cerveza Guinness y un poquito de Fairy. Me lo deja brillante, lleno de vitalidad y muy suave”, confesó a la revista OK! (ver entrevista integra pinchando aquí).

Hoy voy a hablar de una taberna irlandesa que hace ya bastante tiempo que visité, y que por motivos múltiples no había metido aún en el blog.

Debido al paso del tiempo alguno de los extremos que voy a comentar puede haber cambiado, pero la experiencia en dicho local bien merece ser contada.


El pub en cuestión es O’Connor’s  y está sito en la localidad madrileña de Fuenlabrada, con una buena comunicación en cuanto a transporte.

Es un local que se abrió el 4 de Julio de 1998 y en varios extremos se nota el paso del tiempo, paredes marcadas con pintadas, techos poco pintados y suelos con un crujido que no deja de ser peculiarmente encantador.

Lo primero que podemos destacar de este local es su tamaño, es un local más que considerable, con varios agradables recovecos donde se puede degustar con más tranquilidad una guinness.

Entrando más en materia, destaca la multitud de artículos irlandeses y otros algo menos irlandeses pero igual de variados. Tenemos Dianas, billar americano con motivos celtas en uno de  sus laterales, pantalla gigante, una buena cantidad de mesas y sillas.

Pese a que cuando llegamos el local no estaba iluminado completamente, la camarera amablemente nos dejó pasar y nos sirvió un par de rondas de guinness con una calidad aceptable y un precio de 5€ (hace casi dos años), vamos lo “normal” en Madrid por esas fechas.

Si bien solo estuvimos el rato necesario para tomar un par de rondas y echar una partida de billar, el ambiente nos pareció acogedor por el local, y frio por la hora y la ausencia total de clientela. Pero a veces resulta agradable degustar unas pintas con tranquilidad y en un ambiente mas íntimo.

Considero interesante recomendar su visita, es un local que ofrece buenas alternativas de ocio y de disfrute para cualquier enamorado de este tipo de locales, no puedo hablar de lservicio cuando haya más gente, pero con nosotros si puedo decir que la camarera se comportó correctamente.
El local está en:

Calle Gerona 2
28945 Fuenlabrada, Madrid.

Teléfono y correo:

91 615 9075
Contactar vía e-mail

Horario:
Lun – Jue:    17:00 – 2:00
Vie – Sáb:    18:00 – 3:00
Dom:    17:00 – 1:00

Cuenta la historia que el Black Velvet es un cóctel que mezcla la nostalgia por luto y las ganas de diversión. Sí, se trata de una especie de estilo camuflado de los buenos modales junto con las ganas y exquisitez de tomar un buen champán.

Cómo muchos de los cócteles que conocemos hoy en día, este nació en la Inglaterra victoriana tras la muerte del príncipe Alberto en 1861. Como mandaba el protocolo, en estas ocasiones se prohibía la venta de terminadas bebidas, entre ellas el champán, ya que era y es sinónimo de fiesta.

Un barman de Londres se inventó una original forma de seguir sirviendo champán. Se trataba de camuflarlo con una cerveza negra como la Guinnes. Por lo que para hacer nuestro Black Velvet necesitamos.

  • 90 ml de champán y 90 mil de Guinnes. Todo bien frío y lo servimos en una copa tipo flauta. Aunque podemos utilizar cualquier tipo de copa. De hecho al principio se servía directamente en las pintas de cerveza.

Cómo hacer un Black Velvet

Necesitamos la bebida bien fría. Servimos primero la cerveza y encima el champán, muy despacio.

Observareis como la Guinnes con esa textura densa y aterciopelada envuelve el champán y la espuma gana potencia.

Por cierto, no tenia champán normal en la nevera y he utilizado un rosé muy fresquito. Así que nuestro cóctel podría llamarse Black Velvet Rosé. Probadlo.

http://www.trendenciashombre.com/cajon-de-sastre/black-velvet-el-terciopelo-negro-de-los-cocteles

Curiosamente en el caso de Madrid, la celebración de San Patricio llegó cuando llegó la cerveza. Lo cuenta Ángel Monje, propietario de La Ardosa (Colón, 13), la primera taberna madrileña que empezó a tirar Guinness en 1982. “Los dos primeros años éramos el único sitio que celebraba la festividad irlandesa en la ciudad”, asegura. “Hacíamos competiciones de Guinness, y al que era capaz de beber más cerveza le regalábamos una jarra de plata grabada con su nombre. Ahora ya simplemente ambientamos el local con música irlandesa y algo de decoración”, cuenta.

Sláinte!

De la mano de Daniel Civantos (Yorokobu) y del Irish Central vamos a adentrarnos en el fascinante mundo de las burbujas de la Guinness, hoy vamos a solventar un misterio para much@s:

El dulce baile de las burbujas de la cerveza Guinness en una pinta siempre ha sido un misterio que ha cautivado a muchos asiduos a los pubs, que pueden pasar ratos observando, con esa mezcla de curiosidad y desidia, su vaso de espumosa cerveza negra. Muchos aseguran que las burbujas de las bebidas carbonatadas siempre van hacia arriba, con una excepción: la de la cerveza Guinness.

Si las burbujas de esta cerveza negra bajan en vez de subir, ¿a dónde van a parar? ¿Por qué de todos modos terminan subiéndonos a la cabeza? Han tenido que ser los miembros de la Real Sociedad de Química británica los que resuelvan el enigma.

La cerveza comercializada en barriles contiene ciertas cantidades de nitrógeno (N2) así como de dióxido de carbono (CO2). La alta presión del gas disuelto permite que se formen pequeñas burbujas y al servirse se genere la espuma característica de la Guinness.

Mientras que en las bebidas espumosas tipo cava las burbujas van hacia arriba, en las pintas de Guinness las burbujas parecen ir hacia abajo, porque en realidad lo que hacen es circular por todo el vaso en el sentido de las agujas del reloj.

Para comprobarlo, una cuadrilla de químicos de la RSC se encerró en un laboratorio con un barril de Guinness, y mucha guasa, para someter a una pinta de cerveza recién lanzada a una cámara de alta velocidad que magnifica las burbujas a 1000 por ciento de su tamaño normal, para acercarles un poco más su insólito comportamiento.

Para capturar el proceso usaron una frecuencia de 4.500 fotogramas por segundo y un zoom de X 10. Y cuando vieron a cámara lenta cómo las burbujas realmente iban hacia abajo, se pusieron inmensamente contentos.

No era para menos. Descubrieron que las burbujas de la Guinness se comportan de la misma manera de cualquier burbuja: subiendo hacia arriba de manera rápida. Pero cuando estas burbujas con su fuerza llegan hasta la densa cabeza de la espuma, al no poder pasar, fluyen hacia los lados, hacia los bordes del cristal. Cuando chocan con el cristal, entonces se crea una corriente descendente por los bordes de la copa.

A medida que el flujo se mueve hacia abajo empuja y tira de las burbujas que se quedaron atrapadas en las paredes del vaso, arrastrándolas con ellas y magnificando visualmente el efecto. Cuando las burbujas llegan a la parte inferior del vaso, al no poder pasar por su culo, comienza de nuevo el ciclo de esta corriente circular: de abajo arriba por el centro y de arriba a abajo por los bordes. Como ocurre más o menos con la formación de un tornado. 

Como la corriente descendente es la que se ve a través del cristal, parece que las burbujas están siempre bajando.

Con el tiempo, el proceso de asentamiento de la espumilla llega a su fin, pues cada vez más burbujas se han depositado en la parte superior de la cerveza durante esta sedimentación boca-abajo, por lo que la corriente circulante pierde ímpetu y, con ello, termina por desaparecer.

Más o menos el proceso tarda varios minutos: aunque la tradición irlandesa dice que siempre hay que esperar 119 segundos y 53 centésimas para beber la pinta.

Esta corriente de burbujas no es exclusiva de la Guinness. En realidad, ocurre con cualquier líquido gasificado. Sin embargo, existe una serie de características de la cerveza Guinness que la hacen más fácil de ver.

En primer lugar, las burbujas producidas son más pequeñas, haciéndolas más fáciles de ser empujadas por las corrientes de líquido. Y son más pequeñas porque se han lanzado a alta presión a través de agujeros finos desde el típico “flash” o grifo de la Guinness.

El gas de las burbujas es también importante. La efervescencia en la mayoría de las cervezas le da el dióxido de carbono, que es más fácil de disolverse en el líquido. El gas que se utiliza con la Guinness es nitrógeno (que representa aproximadamente tres cuartas partes del aire que respiramos).

El nitrógeno no se disuelve en un líquido de la misma manera que el dióxido de carbono, por lo que las burbujas no crecen como en la cerveza larger o en los refrescos de cola. Al ser menos propensas a aumentar de tamaño, son más fácilmente arrastradas.

Por último, el contraste entre el oscuro líquido y las burbujas de color crema claro hacen todo el proceso mucho más fácil de ver.

Tanto para una cámara de alta velocidad, como para el parroquiano que ha pasado años mirando fijamente su Guinness, preguntándose si no estaría ya demasiado borracho cuando veía como las burbujas bajaban en vez de subir.

Vía Irish Central 

Fotos: chem.ed.ac.uk